viernes, 22 de abril de 2016

El sueño sin puntos y comas

...quiero ser ser parte de alguna película de ciencia ficción y trasladarme con la mente a donde estás durmiendo para besarte la espalda antes que despiertes y agarrarte las nalgas y acurrucarme contigo que nuestra gata no nos deje dormir y pedirte que no te levantes aún para que escuchemos la lluvia y de repente el vacío del mundo que nos rompe se cosiera por segundos y nos deje ser felices para pasar diez minutos más en cama para acomodarte el cabello detrás de la oreja contarte cosas y te levantes a pisar el suelo frío alimentar al gato y escuchar como mueles el café y que regreses corriendo a la cama y pongas tus pies fríos junto a los míos y olerte por detrás de la nuca y tomarte entre mis miedos y mis brazos abrocharte mi corazón a tu omóplato izquierdo y quedarnos así unos minutos más y ver la prisa que tienes por irte a fumar y empezar a saber el día para meterte a bañar y hablar de tus jefes de las mismas estupideces una y otra vez y yo escucharte y decirte que todo estará bien y reírme de tus chistes y de tus bailes y ver qué humor andarás cargando por el mundo este día para acomodarme en la cama y ver como te untas crema y cosita y media para desaparecerte el olor a cigarrillo y besarte la punta de la nariz y tomar un baño y estar escuchando tu teléfono timbrar y saber que es tu jefe o tu madre preguntarte qué quieres desayunar y escucharte decir que no tienes hambre y verte forjar un porro y decir que mejor sí quieres un huevito y ponerle jamón y emoción y vida al plato porque el amor está parado en la cocina y verte reír y enamorarme más de tus pecas y preguntar por esos zapatos nuevos y verte bailar mientras el gato te mira con un amor eterno como con el que yo te miro y sentir que no falta nada aunque allá fuera falte todo y hablar de la vida y de los pendejos del mundo y de los maestros y de los pobres y de los inteligentes y los arquitectos y de los amigos y de nosotras y de los imbéciles y otra vez de nosotras y comernos el cuerpo y abrazarnos afuera de la habitación y volver a meternos a la cama y desear que no se termine ese momento y empezar a observar la luz entre las persianas y verte lamer tus obsesiones y las mías como se mecen el hambre de tu cerebro al futuro y escucharte respirar y suspirar y estornudar y gemir y gemir y gemir geeemiiiiir y descansar y sollozar y pedirme perdón y yo perdonarte porque te amo tanto y volver a la vida y volver al amor y volver a descoserse las heridas y verte correr a abrazarme mientras las lágrimas me comprimen las pestañas y en tu desnudez sentirme más vulnerable porque te conozco en todos tus lunares y todos tus soles y después ver que ya es de medio día y salir a la calle e ir al mercado y cargarte las bolsas y comprarnos la fruta y el jugo y el agua de alfalfa y llorar en la frutería porque el recuerdo es cabrón y desear que el reloj no nos hubiera alcanzado, ni los miedos, ni los vicios, ni las tijeras del mundo, regresar a casa y no encontrar las llaves del silencio ni de la calma y descomponerme cuando te veo moverte el cabello de la nuca a la cara y desear con todas mis fuerzas un destino distinto donde sí te quedaras y aventar las bolsas del mercado y quebrar el llanto y ahogar los deseos y los empates y escucharte decir que no querías que pasara esto y calmarte y abrazarte sobre tus hombros y pedirte perdón y escucharte perdonarme porque la culpabilidad nos quema por dentro y perdonarnos los errores y las fallas y el desapego y las lunas y los lunes y los martes y las muertes y la lluvia y los desiertos, y volvernos a llamar amor porque no nos conocemos con otro nombre y jurarnos un regreso y guardarnos la mentira y acariciarnos las heridas con una película en Netflix y poner a calentar agua para un té porque el café en la tarde no deja dormir las madrugadas y comer en la cama frente al televisor y preparar el monchis y emocionarnos por los diálogos de esa película buenísima pero que qué cansada es la trama y hablar de tu amiga cineasta de mis padres de tus hermanas de tu chamba y de mis sueños de tu esperanza y mis faltas, volver a llorar porque nos cortamos en pedazos el alma e invitarte a caminar para respirar porque el humo se te ha hecho en la garganta un puente y que digas que no quieres pero que bueno está bien y salir a caminar y preguntarte sobre el universo y me cuentes sobre alguna receta que aprendiste viendo en tv y yo decirte que ese chef me gusta que el semáforo está en verde que no te cruces porque hay muchos locos que esperes un poco más que qué feo perro y tú digas que hay animales que se parecen a sus dueños que no sabes quién de los dos está más feo si el dueño o el animal y casi siempre coincidir en que es el dueño y hablar de los parques y de las plantas y preguntarte cuántas vueltas le damos a la plaza y corregir la palabra por parque y contarte de mis mascotas de la infancia y que me cuentes de los cuadernos bajo tu cama y regresar a la casa y pasar a comprar cerveza porque es viernes y preguntar por el libro que estás leyendo y contarte de la nueva banda que descubrí en Spotify y abrir el depa y encontrar al gato pidiendo paté de animales del mar y poner un documental de cómo se formó la vida y cómo se enamoró a la muerte, y cerrar las ventas porque llueve y hace frío, y caminar por tu cuerpo exprimiendo las espinillas porque cómo duelen y dejarte rojo el hombro y desnuda la infancia y ver tus ojotes llenos de agua y besarte y preguntarte cuándo quieres casarte conmigo y verte dudar y decir que en unos años y yo pensar que en unas vidas y abrazarnos como si fuera el fin del mundo y solo tu olor quiero llevarme y preguntar cuántos planetas habremos conocido y prender una vela porque se fue la luz y mira cuántos truenos y mira el gato abajo de las cobijas otra vez y mordernos los deseos y llorar y llorar y llorar y llorar y llorar otra vez porque no supe en qué terminó la explicación del día porque otra vez desperté y no estaban tus piernas sobre mis piernas porque otra vez soñé y solo soñé que aquí seguías...

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