Es verdad que no hay arte sin herida, noche sin día, raspón sin herida, amigo sin brazos, café sin moler, amor sin despedida, ni yo sin guitarra.
Pero, ¿ahora qué sigue? Seguramente abriré puertas y ventanas para echar por ellas todo tu olor y tus risas.
Y entonces me faltará el aire -valor- para decirte:
¿A
dónde
te
fuiste?
¿A
caso
no
ves
lo
mucho
que
has
hecho
dentro
de
este
pecho,
mujer
m
u
j
e
r?
No hay comentarios:
Publicar un comentario