
Nos enseñaron a ser justos con nuestros padres, nuestros amigos, nuestras parejas, nuestros alumnos y sobre todo con nosotros mismos. Nos enseñaron a querer y a disfrutar un presente para saber llegar firmes al futuro. Nos enseñaron a ser hombres y mujeres de orgullo. Nos enseñaron a no quedarnos callados.
Lamentablemente el futuro y el presente de 43 hermanos normalistas del estado de Guerrero están en "juego", por la crueldad política que alberga en este país México. 43 estudiantes desaparecieron mientras "presuntos policías" y "presunto integrantes del crimen organizado" abrieron fuego contra ellos sin razón alguna para después llevárselos a un lugar aún desconocido para nosotros pero que dudo desconocido para nuestros dirigentes políticos.
Estamos hartos del "presunto": del "presunto policía","presunto delincuente", "presunto agitador", "presunto narco", "presunto culpable", "presunto hombre", "presunto niño", "presunto inocente", "presunto normalista". Estamos hartos de la falta de veracidad en la información de lo que sucede en nuestro país. ¡Basta de lapidar la verdad con la conveniencia de algunos! ¿Acaso no nos damos cuenta de lo que estamos viviendo? ¿A caso nuestros pseudo gobernantes no se han dado cuenta de cómo están dañando y mancillando a la madre tricolor que le juraron fidelidad, respeto y grandeza?
Estamos ¡HARTOS! de lágrimas de padres y madres de familias, de esposas y esposos que se quedan solos, de padres que se quedan sin hijos e hijos que se quedan sin padres. Estamos ¡HARTOS! de esperar justicia, de esperar quien nos escuche, de esperar quien nos atienda, de que nuestros dirigentes esperen a que se nos olviden los hechos. ¡Estamos HARTOS porque no olvidamos ni vamos a olvidar!
Queremos que esos 43 normalistas con nombre y apellido sigan aprendiendo, llenando las aulas de sus risas y dudas, que sigan llegando a casa a comer sopa caliente, que sigan conviviendo con el arte, la comunicación, la cultura y el amor. Queremos que ellos sigan queriendo correr en un juego de fútbol y no para escapar de las balas en una noche de absoluta crueldad. Queremos que ellos sigan queriendo, deseando, amando, jugando, aprendiendo, dibujando, cantando, escribiendo, componiendo, trabajando, bromeando. Queremos que ellos tengan justicia. Que ellos tengan lo que a muchos otros les ha negado el gobierno. Queremos que sean parte de la historia buena de México, no de aquella que se queda archivada bajo el candado del incumplimiento de las leyes. Queremos respuestas y las queremos con verdad.
Abramos nuestras bocas, abramos nuestros corazones, abramos sobre todo nuestra conciencia, abramos los ojos y hagamos de nuestro México triste un país merecedor. ¡Ya no queremos estar HARTOS! Hermanos de Ayotzinapa, Guerrero, estamos con ustedes.
Egresé de una Escuela Normal y quiero que 43 hermanos normalistas de Guerrero egresen también.