lunes, 24 de febrero de 2014

Blanca

Tengo miedo de salir a buscarte y encontrarte.  A veces te pienso y me imagino qué será de mí cuando esté contigo.  Porque en toda mi inseguridad, solo te tengo a ti segura.  No sé a qué sabrán los tamarindos agridulces si te comparto alguno, tampoco sé cómo se sienten tus manos sin guantes; ni siquiera sé si los usas, solamente sé que tarde o temprano -si es que tengo algo de participación en el tiempo- terminaré contigo.  Siempre te pienso, pero nunca te cumplo.  Eres una hipócrita; todo lo que haces es secreto y determinante, no dejas que se dude.  Eres la peor de todas las amantes, la que se deja desabrochado el pecho para pintarle girasoles que nunca dan vuelta con el sol.  Aún con todo lo anterior, sabes a hierba segundera; hierba mala, hierba masticada, hierba ilícita, hierba hierba, hierbalaria, hierbívida, hierbítica, hierba soledad, hierba blanca. 

martes, 10 de diciembre de 2013

Quise

Quise cometer muchos pecados, pero no encontré en mi agenda tu número telefónico.  
Quise romper en llanto por tu ausencia pero, ya son muchas las inundaciones que afectan a mi país. 
Quise decirte que te extraño y que no hace falta que pienses en mí, y para esto, no encontré un pero. 
Quise callar a Buika mientras la escucho cantar "No habrá nadie en el mundo" pero, no; no habrá nadie en el mundo. 
Quise secarme los gritos silenciosos a mi guitarra, sin embargo, solo conseguí una cuerda reventada sobre mi cara. 
Quise darte todas las flores del mundo, y recordé que los floreros más tristes son los que guardan recuerdos. 
Quise amontonar todas las olas del mar en tu cabello pero, no sé respirar bajo del agua. 
Quise quemar tus cartas y echarlas a volar al viento del olvido.  No lo hice.
Quise hacer ruinas todos los castillos, pero me enamoré de las heridas. 
Quise recortar pájaros del cielo y amarrarlos a mis tenis viejos para volar lejos pero, no supe con qué aguja destruir el nido. 
Quise correr cuando mis pies ya estaban descansando, y, entonces, me volví a borrar la sangre de las rodillas.
Quise unirme al grito de mi país; a su dolor de niño, a su dolor de madre olvidada, a su dolor de padre abandonado, a su dolor de viejo perdido.  Me faltó valor. 
Quise platicar con la niña del espejo; con la de las ojeras grandes; la de los ojos chicos; la del pasado.  No logré que se quedara a jugar conmigo esa niña, ahora le parezco aburrida y preocupada.  Ahora le parezco una persona adulta, y eso me hizo querer más que nunca no olvidar. 

Quise.
          Quise.
                    Quise.
                             Quise.